TESTIMONIO – “Un imprevisto en el camino”

Cuando me dijeron que estaba enferma lo tomé como un momento más de la vida. La vida me ha enseñado que hay momentos de cruz y momentos de resurrección. Sé que he estado muy mal, y sé que hoy estoy mejor, pero no sé como estaré mañana. Solo intento vivir y acoger lo que me toca cada día, vivo día a día, la vida sigue.
Me dejaba hacer, comprendí que no era médico, Dios me había puesto en manos de otras personas, personas con una gran valía, personas dedicadas a los demás.
Solo quería tener paz, tranquilidad, calma… pensé que todo lo que sintiese lo transmitiría a mi familia y quería evitar el drama, porque el drama no se maneja bien y sabía que era yo quien tenía que dirigir la orquesta.
En estos momentos tan difíciles lo único que me daba consuelo era sentirme querida, eso era lo más importante, sentirme querida.
No he tenido miedo, sé que nunca he estado sola, Dios ha fortalecido mi fe , me he  sentido querida por Dios Padre y me he abandonado a Él. Así tu vida tiene un sentido y tu enfermedad tiene un sentido.
He descubierto la soledad y en ella he tenido un crecimiento personal importantísimo, cuando empecé a ser consciente que hay personas  que están muriendo de hambre, enfermos solos, dramas familiares… sentía el dolor, descubrí que a mi alrededor hay muchas personas sufriendo al igual que yo, y me sentía agradecida. Cuanto más enferma estaba, más agradecida me sentía de ver cómo me cuidaban y cuanto me quería la gente, me sentía agradecida de la medicina que existía y de los profesionales que me estaban tratando.
Durante este tiempo he aprendido que el enfermo no puede ser el centro de atención, cada uno libra sus batallas personales, mis amigos, mi marido, mis hijos, mis hermanos… y aunque estés que no puedas moverte hay que tener ojos para las necesidades y el sufrimiento de los demás, ¿Qué tal tu examen?, ¿y el cole cómo ha ido? …
Tu vida cambia, sí. Cuando tienes una enfermedad de este calibre, tu vida cambia, sabes que tiene un límite, que terminará para unos antes y otros después y que el tiempo no vuelve, que lo tienes que aprovechar, puede que tu proyecto de vida se vea truncado pero, siempre se pueden hacer otras cosas. Nosotros creemos que la vida depende de nosotros y que podemos con todo y no es verdad.
Le doy gracias a Dios cada día de mi vida por el amor que recibo y comparto.